lunes, 6 de diciembre de 2010

Rodrigo Jaramillo: Orgullo CESSA en Tailandia



El 11 de julio de 2009 tuve que viajar lejos: el programa académico de CESSA nos exige un periodo largo de estancia profesional ya sea en México o el extranjero y decidí no desaprovechar la oportunidad de viajar y vivir al menos medio año lejos de casa, así que me subí al avión.

El viaje fue pesado, no tanto así el abordaje, las nostalgias reales no se abrieron hasta después de unos meses en Asia. Después de las prisas en Tokio y el deambular en el aeropuerto de Suvarnabhumi en Bangkok durante una noche, llegué a Phuket y en taxi me encaminé al sur de la isla donde estaba mi nuevo trabajo: Un Novotel, resort de playa en el cabo de Panwa. Justo después de la primera noche en el hotel, comenzó mi vida laboral como trainee en gerencia de alimentos y bebidas.

En cuanto al aspecto técnico de ventas, comedor y servicio en general, es justo decir que aprendí bastante y ciertamente lo que me fue enseñado en CESSA me ayudó a entender ciertas tareas y a cumplir eficaz y diligentemente la mayoría de ellas; sin quitarle importancia a los conocimientos adquiridos en la universidad, hay otros tipos de aprendizaje que valen mucho la pena y el centrarse en ellos al cumplir una estancia profesional es primordial para aprovechar la experiencia. La ventaja de ser un extranjero occidental trabajando en un hotel en Asia es que siempre la gente Europea y de Oceanía (los turistas más comunes en Tailandia) se siente más cómoda dirigiéndose a uno para recibir asistencia, y ése es el mejor auxilio que tuve como practicante en Phuket. Gracias a esto los franceses e ingleses me traían muy movido, y si alguien de habla hispana hacía check in en el hotel, era seguro que iba a ser casi un asistente personal, para ellos muy cómodo, para mi experiencia y mi aprendizaje, muy conveniente.

Fuera del ambiente laboral, hice demasiados amigos entre huéspedes, ya fueran galeses, ingleses, franceses, australianos, españoles y uruguayos; y entre ellos, contactos profesionales muy interesantes. Las amistades que hice fuera del hotel también marcaron mi estadía, así como mis compañeros practicantes de Rusia, Alemania y Francia, Kate, Moritz y Olé respectivamente. Una mención especial para Victor Delzant.

Se concluye con estilo, como concluí esa etapa. De regreso en el avión, recordé y apunté en mi libreta de viaje algo que meses antes Tom, un huésped y amigo sueco me dijo: “mientras más se viaja y experimenta al ser humano en otros países, otros lugares, más ser humano se es”. El regreso a México fue lo más esperado, y a la vez, lo más difícil.